
En la madrugada del 10 de septiembre, varias cámaras apuntadas hacia el Mediterráneo, en Almería y en el observatorio de Ayora (Valencia), registraron algo que no era un rayo, aunque nace de uno: unos destellos rojos, con forma de medusa, suspendidos muy por encima de las nubes. Se llaman sprites (en español, duendes rojos o espectros rojos) y serían aún más inquietantes si durasen más de 10 milisegundos.
¿Un rayo que sube?
Un sprite es una descarga eléctrica que aparece sobre una tormenta, casi a la vez que un rayo (o con un retraso de pocos milisegundos), y suele surgir justo después de uno muy potente. Además, sus filamentos ramificados recuerdan a los de un rayo, y en muchas descripciones y fotografías parecen dispararse hacia arriba, como si el rayo hubiera cambiado de sentido. No es raro que se hayan llamado, incorrectamente, rayos atmosféricos superiores.
Pero no es del todo correcto. Un rayo es una descarga entre la nube y el suelo, o entre nubes, y su plasma es muy caliente. Un sprite es otra cosa: una descarga que ocurre mucho más arriba, en la mesosfera, entre los 50 y los 90 kilómetros de altura. Se considera un plasma frío, y su energía no viene del viento solar, como en las auroras, sino del campo eléctrico entre la tormenta y la atmósfera superior. El rayo es el desencadenante, no el mismo fenómeno.
Por eso se agrupan en los llamados fenómenos luminosos transitorios (TLE, por sus siglas en inglés), de los que los sprites son el tipo más común. Y como suele pasar con la nomenclatura científica, el nombre viene del folclore europeo: sprite y “duendes” hace referencia a estas criaturas «fugaces y esquivas», algo que encaja con unos destellos que duran milisegundos.

Cuánto duran, cómo son y por qué son rojos
Duran entre 3 y 10 milisegundos, así que es raro que alguien los vea a ojo. Su forma varía: medusa (la más fotogénica, con tentáculos que cuelgan hacia abajo), columna o zanahoria. Suelen aparecer en grupos, tras un rayo muy potente.
El color rojo se debe al nitrógeno de la alta atmósfera, que emite luz al ionizarse con la descarga. Es el mismo ingrediente que compone el 78 % del aire, solo que a esa altura el aire es tan tenue que el resultado es una luz roja difusa y no una chispa blanca.
¿Cómo se disparan?
Aquí conviene ir despacio. Lo que sabemos con razonable seguridad es que un sprite aparece casi a la vez que el rayo que lo desencadena, o con un retraso de hasta 150 milisegundos, tras un cambio brusco del campo eléctrico provocado por ese rayo. Se cree que el desencadenante suele ser un rayo positivo, menos frecuente que los negativos (y más potente).
La idea de fondo es parecida a un efecto dominó: un primer evento eléctrico, el rayo, modifica el campo de tal forma que se produce un segundo destello arriba. Y a esa altura el aire es tan poco denso que no hace falta un campo gigantesco para que se ionice.
(El rayo es el portazo, y el sprite es la luz que se enciende un piso más arriba.)
Un fenómeno viejo, descrito hace poco
Hay relatos visuales de destellos sobre las tormentas desde el siglo XVIII, y los pilotos los llevan décadas contando. Pero la ciencia no los describió hasta 1989, cuando una cámara los captó por accidente. Desde entonces se han fotografiado en todos los continentes salvo la Antártida, y hoy se estudian desde tierra y desde el espacio. La Agencia Espacial Europea capturó con su instrumento ASIM, instalado en la Estación Espacial Internacional, un sprite que duró unos diez milisegundos.
Para cazarlos hacen falta cámaras muy sensibles y mucha paciencia: se fotografían desde lugares oscuros, a más de 200 kilómetros de la tormenta, mirando al horizonte. Y hay una parte curiosa: gran parte del material lo aporta la ciencia ciudadana. La NASA lleva años recopilando imágenes con el proyecto Spritacular, porque, según su responsable, se hacen fotografías magníficas que se comparten de forma esporádica y la mayoría de los científicos nunca llega a verlas.
El caso de España
Lo del 10 de septiembre no fue una anécdota aislada. AEMET compartió las imágenes de Ayora, tomadas hacia el sur sobre las 2:19 y las 2:52. Su análisis atribuyó los sprites a un rayo potentísimo sobre el Mediterráneo, de unos +129,2 kiloamperios. El cazatormentas David Mancebo registró unos 14 sprites desde la costa almeriense durante el mismo episodio.
Y no es la primera vez: se han documentado sprites sobre tormentas mediterráneas y sobre la meseta castellana.
¿Son presagios?
No son presagios ni un riesgo para quien está debajo. Que aparezca uno solo indica que la tormenta de abajo es eléctricamente muy activa, y ya.

