DECOHERENCIADO


Satureja

Créditos de la fotografía a Ángel Hidalgo.

Hace un par de semanas, las redes sociales se llenaron de esta fotografía de un lince blanco, tomada por el fotógrafo Ángel Hidalgo en Jaén.
El felino, bautizado como «Satureja» es una hembra de lince ibérico.

En la mitología y las creencias antiguas, la rareza de los animales albinos o de pelaje blanco les confirió un estatus sagrado y poderoso. Se los consideraba criaturas tocadas por lo divino, funcionando como presagios de eventos cruciales o de un resurgimiento espiritual. Su aparición era interpretada como una señal de predestinación, indicando la manifestación de la pureza, la conexión con el mundo espiritual, o un mensaje directo de los dioses para aquellos que tenían la fortuna de encontrarlos.

Sin ir más lejos, seguro que si has visto La Casa del Dragón (la precuela de Juego de Tronos), recuerdas la escena en la que el venado blanco, símbolo del presagio regio, se muestra en frente a la princesa Rhaenyra Targaryen (legítima heredera al trono de Hierro).

Aunque haya habido un delirio colectivo de usuarios de twitter (X) pensándose que Satureja viene a guiar a España en la reconquista del «Imperio en el que nunca se ponía el sol» de Felipe II, en realidad el minino solo está estresado.

Se ha abierto un debate sobre a qué se debe el color del pelaje de Satureja, y la ciencia tiene bastante más que decir que los usuarios de twitter o que Juego de Tronos.

Primera hipótesis: albinismo

Se descartó rápidamente ya que en el albinismo la ausencia total de melanina también afecta a los ojos, dejándolos rojizos, y Satureja mantiene los característicos ojos amarillos de los linces ibéricos.

Segunda hipótesis: leucismo

El leucismo es una condición genética rara que provoca la pérdida parcial de pigmentación en el pelo o la piel, mientras que los ojos mantienen su color habitual.

Sin embargo, las últimas investigaciones y declaraciones de los expertos del Proyecto Life Lynx Connect, coordinadores del Plan de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía, han descartado esta teoría genética.
El leucismo se descartó porque la condición de la lince Satureja no es una mutación genética permanente y de nacimiento. Esto es, básicamente, que nació con su pelaje normal y que la coloración blanca se produjo después (adquirida) y que es reversible, resulta además que Satureja estaba emparentada con linces que han presentado el mismo patrón y pelaje que ella y estos han terminado recuperando su color.

Una despigmentación temporal causada por el estrés.

Tristemente, una despigmentación temporal y reversible del color del pelaje de Satureja es, de forma más probable, una respuesta fisiológica causada por el estrés. En humanos podemos ver esta alteración en la síntesis de melanina en la pérdida temporal de pigmento en el cabello cuando pasamos por situaciones de alta tensión.

Los linces son animales muy sensibles a su entorno y Satureja, más allá de un símbolo de presagio, nos recuerda a todos, a la comunidad científica y al público, la fragilidad del ecosistema y la necesidad de continuar los esfuerzos de conservación de esta especie.

Estrategia para la conservación del lince ibérico

Conservación del lince ibérico

PROGRAMA DE CONSERVACIÓN EX-SITU DEL LINCE IBÉRICO

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