DECOHERENCIADO


El reloj biológico de nuestro amigo «Abeconejo»

He estado veraneando el pasado mes de agosto en casa de mis tías. Es una casa que tiene un jardín rodeado de matorrales, árboles y hiedras donde hay moderada vida silvestre. La protagonista de este verano ha sido una avispa, apodada Abeconejo que nos ha visitado en cada uno de nuestros desayunos, comidas y cenas.

Era muy increíble porque el bichito aparecía exactamente a las mismas horas, no llegaba ni tarde ni pronto ningún día, tampoco se traía otras amigas (lo cual agradecíamos) ni visitaba la mesa en otro momento que no fuera en las tres comidas principales.

Abeconejo, dejo claro desde ya, sigue con vida y paseándose por el jardín.

Es muy curioso porque las avispas tienen un impresionante sistema de roles dentro de sus colonias. Tras investigar un poco he descubierto que Abeconejo es una avispa obrera solitaria exploradora. Las avispas obreras son hembras estériles, y en su rol de exploradora tiene como objetivo buscar fuentes de alimento para las larvas del nido y, más tarde en el verano, también azúcares para las obreras adultas.

Abeconejo es especialmente fan del aguacate.

¿Cómo sabía la avispa exactamente dónde y a qué hora iba a haber comida?

Cuando una avispa obrera localiza una fuente de comida abundante y fiable, lo que hace es memorizar con puntos de referencia visuales (árboles, edificios, sombrillas, muebles…) dónde está el festín. Además nuestra inteligente amiga memorizó los horarios para optimizar sus viajes a cuando sabía que la comida era accesible.

¿Por qué no llamaba a sus amigas?

La hipótesis principal es que al ser una exploradora y la fuente de comida no era duradera (porque solo estábamos un ratito comiendo) entonces no le merecía la pena volver a la colmena a llamar a más avispas, probablemente la cantidad de comida que se llevaba de la mesa eran tres buenas raciones diarias para las larvas, puede ser también que el nido estuviera lo suficientemente lejos como para que la señal de reclutamiento no fuera inmediata o prioritaria para otras, o simplemente Abeconejo era tan eficiente que no necesitaba ayuda.

Ya que nosotras no molestamos en ningún momento a nuestra amiga avispa, es más, algún día le pusimos su propio plato, Abeconejo dedujo que nuestra terraza era un lugar seguro y rentable para obtener comida y adaptó su horario de búsqueda de alimentos a nuestras horas de comer, haciéndonos compañía durante el tiempo que estuve allí.

Hay que recordar que las avispas desempeñan un papel fundamental en la naturaleza: actúan como depredadoras de plagas de otros insectos (como pulgones y orugas), ayudando a equilibrar los ecosistemas, también son carroñeras y se comen restos de carnes o frutas podridas, y en menor medida, contribuyen a la polinización de algunas plantas. De esta manera, su presencia, aunque a veces invasiva y algo molesta para nosotros los humanos, es un indicador de un entorno natural saludable.
Otra baza a favor de estos insectos sociales es que por lo general, las avispas raramente pican a menos que se sientan directamente amenazadas o se ponga en peligro su avispero.

Para nosotras Abeconejo siempre fue un comensal más.

Comentarios

Una respuesta a «El reloj biológico de nuestro amigo «Abeconejo»»

  1. Avatar de alvy
    alvy

    Lo de los horarios: quizá el abeconejo hacía como las abejas y avispas, que según tengo entendido utilizan la polarización de la luz solar y los campos magnéticos para orientarse, por lo que para que sean válidas las indicaciones de la luz deben coincidir exactamente en el mismo momento del día, esto es, a la misma hora.

    Supongo que podría haber unos segundos o minutos de decalaje de un día para otro y a lo largo de un mes se notaría la diferencia en su llegada.

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